viernes, 4 de octubre de 2013

Protestas, protestas, protestas... ¿protestas?

La protesta como el medio de expresión de la juventud.

Hoy en día el sistema se esta viendo enfrentado a una serie de demandas a las que no se les da cumplimiento, lo interesante seria plantearnos ¿por qué no se da solución a las demandas del pueblo? y dejando de lado el hecho de la corrupción y esas cosas, creo que hay algo mucho más profundo, el sistema, el modelo socio-económico-político-cultural ya no tiene el alcance necesario, es decir el sistema ya le queda chico a la realidad.

En muchos países latinoamericanos (principalmente) se ha dado por comenzar de nuevo con las protestas, una manera de exigir al gobierno por medio del concenso, tal vez sea el momento de la moda, o tal vez sea el hecho de que la juventud comienza a despertar, despertar a sus realidades, el momento en el que se dan cuenta que todo lo que pasa afuera va a afectarlos tarde o temprano... Y... pasa lo de siempre, por un lado los sistematizados entendiendo que todo esta bien y "esos son unos revoltosos", por el otro extremo los que no entienden nada pero asisten a las protestas para poder sacar sus enojos, corajes, etcétera; y en medio están los que buscan soluciones, entendiendo primero que nada que el problema existe.

Pero... para toda organización se requiere un líder y bueno la pregunta directa es ¿Quién es el apto?... ¿Quién entiende los ideales por los que se lucha?... ¿Quién sera lo suficientemente fuerte para no perderse?

El país, el mundo pasa por un momento de cambio, es lógico, todos los ciclos tienen un punto final y a este punto final ya tiene muchos años que se le están agregando unos puntos suspensivos que ahora mismo parecen volver a este ciclo algo eterno.

Lo que a mi personalmente me aterra es el hecho de que se "normalize" la violencia, es decir hoy en día para toda la sociedad protesta es igual a violencia y esto es un error, policías golpeados, maestros golpeados, alumnos golpeados, chorros de agua, persecuciones con tubos y las personas que se vuelven espectadoras, lo toman como una consecuencia lógica y normal... NO ES ASÍ.

Creo que debemos entender el hecho de que si queremos de verdad cambios tenemos que renovarnos, incluso en la manera de protestar, la violencia no es el camino, nunca ha sido, esa, una buena solución. Es tiempo de proponer cambios reales, radicales y éticos, somos una sociedad que necesita una revolución por la paz.